Personas mayores y mujeres encuentran en las manualidades, los juegos tradicionales y el tejido, oportunidades para desarrollar habilidades, compartir experiencias, fortalecer sus relaciones y, en algunos casos, generar ingresos.
Las manualidades se convirtieron en protagonistas de una feria de emprendimiento en la que personas mayores de los Hogares de Bienestar y Centros Vida de Manizales exhibieron y comercializaron sus creaciones. Bolsos, muñecos, portavasos, portacelulares y artículos decorativos, algunos elaborados con materiales reciclables, reflejaron el talento y la creatividad de los participantes, quienes encuentran en estas actividades una alternativa para generar ingresos y prepararse para la temporada decembrina. La iniciativa cuenta con el acompañamiento de la Secretaría de Desarrollo Social.

La tradición también tuvo su espacio con las Olimpiadas de Juegos Tradicionales del Adulto Mayor Rural, que reunieron a más de 300 personas de comunidades como Kilómetro 41, Java, Pavas, Lisboa, Alto Bonito y Arenillo. Los participantes pusieron a prueba sus habilidades en competencias de trompo, balero, lanzamiento de aros, kumkumua y rana. Según Wilson Londoño, licenciado de la Secretaría del Deporte, la jornada buscó promover actividades lúdicas, recreativas y de competencia, además de fortalecer la integración entre las comunidades rurales.
Por su parte, la Casa para la Dignidad de las Mujeres ofrece un espacio de aprendizaje alrededor del tejido wayú y otras técnicas textiles. Bajo la orientación de María Olga Ocampo, las participantes elaboran mochilas, cenefas para toallas y otras piezas, mientras intercambian conocimientos y desarrollan nuevas habilidades. Para la instructora, el tejido también contribuye al bienestar personal: “Es una terapia y están muy contentas todas, y yo con ellas”.

Flor Amanda Cetina Hernández, una de las participantes, destacó la paciencia de la instructora y la posibilidad de aprender técnicas diferentes a las de su oficio como modista. Considera que estos encuentros permiten compartir con otras mujeres, descubrir nuevas capacidades y encontrar alternativas para aprovechar el tiempo libre. “Es muy bueno porque se desestresa uno totalmente y está aprendiendo algo nuevo”, expresó.
Las tres iniciativas tienen un propósito común: abrir espacios de participación, aprendizaje e integración que contribuyan a la calidad de vida de sus participantes. Mientras las manualidades pueden convertirse en emprendimientos, los juegos tradicionales mantienen vivas las costumbres rurales y el tejido fortalece los vínculos entre mujeres. Son actividades que demuestran que la creatividad, el conocimiento y las ganas de aprender siguen siendo motores de bienestar a cualquier edad.





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