Esta vez el susto fue de verdad. El terremoto nos sacudió la vida, las casas, los edificios y, sobre todo, el corazón. Manizales y Caldas lloraron a sus muertos y todavía tienen muchos heridos que se recuperan de las consecuencias de aquella mañana. No fuimos la región con mayores pérdidas humanas, la tragedia golpeó con mucha más fuerza a otros territorios, pero cada vida que se perdió aquí duele igual. Porque detrás de cada fallecido hay una familia, una historia y una silla que desde ese día quedó vacía.
Una ciudad que respondió
Y hay que decirlo: en medio del miedo, Manizales reaccionó. Las autoridades salieron a responder y el alcalde Jorge Eduardo Rojas, con todo su grupo de trabajo, asumió el liderazgo de una emergencia que todavía no termina. Han sido días de recorrer barrios, revisar viviendas, atender familias y tomar decisiones difíciles. Ahora viene lo más grande: reconstruir, pero reconstruir mejor, con seguridad y sin repetir errores del pasado.

El Gobierno Nacional, presente
También hay que reconocer la presencia del Gobierno Nacional. El vicepresidente José Manuel Restrepo recibió la instrucción del presidente Abelardo de la Espriella de estar al frente del acompañamiento a Caldas y Manizales, y de seguir muy de cerca las acciones de reconstrucción. Que el Gobierno Nacional esté aquí, caminando la ciudad, escuchando y ayudando con los aportes de la nación, es una señal importante en estos momentos. Recordemos que el mismo presidente ya vino dos veces a la ciudad y varios de su Ministros también han hecho presencia al lado del vicepresidente.
Henry, recorriendo Caldas
Y mientras Manizales atiende sus propios dolores, el gobernador Henry Gutiérrez y su equipo han hecho lo que corresponde: salir a recorrer Caldas. Municipios, veredas y comunidades han recibido la visita del gobierno departamental acompañado de los funcionarios nacionales, para conocer de primera mano las necesidades y buscar respuestas. Porque esta tragedia no fue solamente de la capital; también dejó heridas en distintos rincones del departamento.
Los que siempre llegan primero
Y aquí sí hay que quitarse el sombrero. Bomberos, bomberos voluntarios, la UGR, los organismos de socorro, Defensa Civil, UTAC, Ponalsar, GER, BYR, Cruz Roja que han estado trabajando sin preguntar la hora ni mirar el cansancio. De la misma manera hay que reconocer la labor de los constructores, la Policía y el Ejército Nacional. Son hombres y mujeres que no preguntan a quién ayudar: simplemente ayudan. A ellos, el reconocimiento y el agradecimiento de toda una ciudad y de todo un departamento.
La torre que nos dolió a todos
Y cómo no hablar de la Catedral Basílica Metropolitana. La caída de una de sus torres, de la cruz principal, de algunas de sus figuras y los daños internos, no fueron solamente el daño de una estructura; fue un golpe al corazón de Manizales. Ese templo hace parte de nuestra memoria, de nuestro paisaje y de nuestra historia. Por eso ha sido emocionante ver cómo desde distintos lugares del país han surgido voces y manos dispuestas a ayudar para recuperar uno de los grandes símbolos de la ciudad.

Manizales resistió
En medio de la gravedad de lo ocurrido, también hay que mirar el otro lado de la historia. Manizales resistió. Muchas de sus edificaciones respondieron de manera favorable frente a la fuerza del terremoto, aunque otras resultaron seriamente afectadas y algunas tendrán que ser demolidas. Hay dolor por las viviendas y edificios perdidos. Y aquí queda una enseñanza que no podemos olvidar: si vamos a reconstruir, hay que hacerlo bien. La seguridad, las normas sismorresistentes y la calidad de las nuevas edificaciones tienen que estar por encima de cualquier afán.
La solidaridad que no falla
Una palabra resume estos días: solidaridad. Colombia volvió a mirar hacia Manizales y Caldas, pero aquí mismo los manizaleños también se volcaron a ayudar: el vecino llevando comida, el empresario haciendo donaciones, el ciudadano ofreciendo una cama, el joven cargando cajas y el profesional poniendo sus conocimientos al servicio de los demás. Así somos. Podemos tener diferencias y discutir por muchas cosas, pero cuando la tragedia toca la puerta del vecino, entendemos que también es nuestra tragedia y que, frente a ella, solo juntos podemos salir adelante.
Ahora viene lo concreto
Y después de la solidaridad, las visitas, los anuncios y los diagnósticos, toca pasar a los hechos. Ahora lo que esperan Manizales y Caldas es que los recursos que el Gobierno Nacional ha anunciado y destinará para atender los daños lleguen lo más pronto posible. Porque aquí no hay tiempo que perder: hay familias esperando soluciones, viviendas que necesitan intervención, infraestructura que debe recuperarse y una ciudad que necesita comenzar cuanto antes sus labores de reconstrucción. Los anuncios son importantes, claro que sí, pero en este momento lo que realmente se necesita es que los recursos lleguen, que se ejecuten bien y que las obras comiencen.
Desde el Cable hoy volvemos a hablar de Manizales. Esta vez con el corazón todavía apretado por quienes ya no están, con preocupación por quienes siguen recuperándose y con la esperanza de que, entre todos, seamos capaces no solamente de levantar lo que cayó, sino de construir una ciudad todavía más fuerte, más segura y siempre solidaria.



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