Por Duván Marín Martínez
Le decíamos ´el gitano´, lo conocí como don Oscar Rodríguez Galvis y fue maestro de muchos de nosotros en la radiodifusión. Operador, conductor, locutor y muchas veces técnico, porque solucionaba muchas fallas de señal y de transmisión, haciéndole la segunda al titular en esas lides.
Su carrera en la radio comenzó en Transmisora Caldas con Ignacio Escobary don Gilberto Aristizábal Estrada gerente-propietario de La Voz del Ruiz y Radio Reloj lo contrató como su hombre de confianza en la carrera 22 #23-37, donde compartió consola con Rubén Darío Guarín y Rogelio Cruz Mejía. En Caracol, permaneció hasta conseguir su merecida pensión.

Como piloto de ´La Lora´, nombre que le puso al móvil de Caracol en Manizales, cubrió el secuestro del dirigente Fernando Londoño Londoño y por su reconocida pericia frente al volante, fue llevado por la empresa a vueltas a Colombia, de la Juventud en el ciclismo, Juegos Nacionales y otros compromisos nacionales.
Durante muchos años fue el primero en llegar al estadio, para los partidos de su amado Once Caldas. Era un exigente remotista. Igual, lo hizo durante las temporadas taurinas. Un todero incansable. No tenía horario para sus labores. Los turnos de la noche o la madrugada no eran óbice para cumplir con responsabilidad; por eso, de parte del sacerdote Rodrigo López Gómez, se ganó el apelativo de ´Cirineo´.

Óscar acompañaba permanentemente a su hijo, Albeiro, en los encuentros salseros.
Hizo popular entre los oyentes de Radio Reloj 1420 AM el programa dominical ´Después de los Años´ de 8 a.m. a 11 a.m., en el cual lo acompañaron personajes como Gerardo Jurado Ciro y Leonidas Quintero Sánchez.
En su barrio Malabar fue ejemplo para el vecindario. El pesebre y la iluminación de su casa, adquirida con el Instituto de Crédito, servía de modelo a los visitantes.

Despidió a la eternidad a su esposa Lucero Echavarría después de conformar con ella el hogar para sus seis hijos: Oscar Albeiro, Jhonny, Walter, fallecido trágicamente, Fredy, Elkin y Maritza quienes nunca lo desampararon.
Sus últimos paseos fueron a Miami donde sus hermanos e hija Maritza querían tenerlo del todo en la Florida, pero él prefería regresar pronto, para estar al lado de sus hijos y nietos.
Paz eterna para Oscar Rodríguez Galvis, el hombre que compartió sin egoísmo múltiples secretos radiales. Hoy se reúne en el cielo con su esposa, “La Condesa” y su hijo “el Pícolo”.

Oscar Rodríguez junto a uno de sus hijos, Walter “Pícolo” Rodríguez, locutor de RCN Radio, quien falleció hace unos años en un lamentable accidente.




